las penurias son el mal que deseamos alejar de nuestra vida, pero es muy común que no sepamos cómo alejarlas, ya que no nos damos el tiempo de buscar la respuesta verdadera y dejamos que nuestro ambiente nos oriente, sabiendo todos que las repuestas están en nuestro corazón.
Podemos vivir el péndulo de las emociones eternamente y dejarnos llevar por lo que sentimos en aquellos momento de forma que nos transformemos en simples observantes de nuestra vida; aunque más provechoso para nosotros mismo sería aprender de cada emoción, de cada enojo, de cada situación.
En nuestra vida la única manera que existe para alejar las penurias es viviéndolas intensamente, no se puede dejar algo que nunca se a tenido, por eso es que debemos vivir una vida al límite, sintiendo en nuestro interior todas las emociones, pero esa es tan sólo la primera parte, ya que luego de sentir en nuestro corazón la amargura y aprender el porqué de ésta misma, o sea al combatir nuestro ego, ya debemos dar paso a despedirnos de la antigua situación y esperar que aparezca otra, con la que aremos exactamente lo mismo.
Este es el camino del espíritu, dejar pasar todo en la vida, porque todo viene y va, sin apego, sin detenerse, todo se mueve, todo vibra, nada jamás está inmóvil
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